Ensalada templada de Pimientos

Esta ensalada me recuerda a mi niñez. Solíamos ir a comer los domingos con mis abuelos a un restaurante andaluz (La Dorada creo que se llamaba) donde a mi abuelo, que era oriundo de Málaga, le encantaba pedir esta ensalada de guarnición para el pescadito frito. A mi me encantaba mezclarla con los chanquetes, ¡que buenos recuerdos!

Así que hace poco me anime a hacerla yo mismo. Os cuento cómo:

Ingredientes:

Dos pimientos verdes

– Dos pimientos rojos (yo so recomiendo los chatos y gordos, que son generalmente mas carnosos)

– 1 cebolla dulce

– Sal gorda.

Lo primero que hacemos es Precalentar el horno a 180º.

Lavamos los pimientos, cortamos por la parte del pedúnculo y quitamos la semillas.Cubrimos de aceite los pimientos y los embadurnamos bien por toda la superficie con una brocha, pincel o en su defecto con las dos manos limpias.

Colocamos en una bandeja un poco de papel de aluminio como base, pintamos con una cucharilla de aceite el fondo para que nos epeguen los pimientos, y colocamos los mismos sobre su base boca arriba.

Introducimos en el horno y mantenemos a 180º una hora. Pasado ese tiempo, apagamos el horno y dejamos reposar 10 minutos. Después, los sacamos del horno y dejamos que respiren otros 10 minutos (veréis que se desinflan un poco y se redistribuyen los jugos).

Retiramos entonces la piel de los pimientos (debería salir muy fácil), los cortamos en tiras de ½ cm apx. y los reservamos en una fuente.

Añadimos la cebolla dulce cortada en finísima juliana, añadimos una pizca de sal gorda, dos cucharadas de aceite y dos cucharillas de vinagre de jerez.

Removemos y dejamos que enfríe a temperatura ambiente

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